Epílogo
–¿Y qué te pareció el librito, Pterocles? Cómo ves, ¿lo publicamos?
–Mira, Felipe, como novela tiene fallas muy grandes. Hay hilos que quedaron sueltos, el estilo literario es muy pobre, lo que más me caga es que sea tan didáctico; me hace pensar que cree que soy un pendejo; también pareciera que quiere ser novela metafísica pero más bien es un cogedero, es la historia de un mojigato que cuando se libera sigue siendo un mojigato pero ahora reprimido; sus muchachas, sus mujeres en general, no son mojigatas, son mojiperras, o sea puras putas cuando no señoritas decrépitas. En fin, los planos narrativos no tienen una estructura novedosa, no tiene final, o el final es puro rollo. ¿Qué pasó con el llamado Tranquilino Vallehermoso?
–Fíjate que el señor Vallehermoso se desapareció. Se fue de Guanajuato, eso lo sabemos porque simplemente desapareció como ya hemos dicho. Nadie sabe qué fue de él. He oído versiones de que se fue a Chiapas y se alistó en el EZLN. Pero también me dijeron que no, que anda en Colombia enrolado con la guerrilla de allá. Hay quien dice que de plano se fue a Irak a pelear contra los gringos. No se sabe a ciencia cierta pa’dónde jaló don Tranquilino buscándose una buena muerte, una muerte inmejorable, como él escribe. No sé quien me dijo que se fue a Huautla a vivir sus últimos días con los indios comiendo hongos. Con eso de que descubrió el mundo espiritual por la mariguana. Pero en ese mismo rollo dicen que se fue a La India y se incorporó a un monasterio budista. Pero, un detalle, a dondequiera que se haya ido pues se llevó a Camila, a su novia. La que menciona en su narración. Eso se supone, porque ella también se desapareció del pueblo y ya ves que no la menciona al final de su historia, por ahí dice que…
–Sí, me acuerdo de lo que dice. ¿Y sus familiares, existen, viven aquí?
–Claro, Pterocles. Si quieres te presento a doña Sanjuana y doña Obdulia, sus tías, viven aquí por Mexiamora. Nadie de los familiares de Tranquilino quiere decir la verdad. A la mejor ni la saben. Hay quien dice que ya se murió, pero no, Pterocles, no creo que el Tranquilino se haya muerto, al menos, no de cáncer –el Podrido se puso a buscar algo en la amplia miscelánea de su mochila–. Mira esto que, con algunas trampas, conseguí:
Laboratorios y Análisis Clínicos de
El Sagrado Corazón de Jesús
El Sagrado Corazón de Jesús
Guanajuato,Gto. Cantarranas 35, Centro Histórico Reg. SSA: 8438-N234 Reg. SHCP 148-M245987/J6 Aut. SPR128876
Guanajuato, Gto. Miércoles 20 de agosto de 2003Estimado Señor Tranquilino Vallehermoso
Presente.
Por un lamentabilísimo error humano el diagnóstico que se proporcionó a usted el pasado 8 de agosto del año 2002 contiene una grave equivocación. Ésta consiste en que la persona responsable de elaborar la documentación cambió los nombres involuntariamente; el usted, con el del finado señor Pedro Zacarías Galván, a quien correspondía en realidad el diagnóstico que le fue entregado a usted como suyo. Si en algo vale que aclaremos –a la vez que rogamos su comprensión–, el señor Zacarías recién falleció de acuerdo al diagnóstico emitido. Queremos hacerle saber que hemos tomado las medidas correspondientes con el empleado responsable de esta equivocación, incluso se le han fincado responsabilidades penales, para lo cual sería deseable su presencia con la finalidad de que esta persona sea castigada ejemplarmente. El laboratorio de El Sagrado Corazón de Jesús, el personal clínico, el administrativo le presentamos disculpas asimismo en nombre de los propietarios y gerentes, quienes no tenemos ninguna responsabilidad en el lamentable suceso que, sin embargo, esperamos no haya trastornado sus expectativas vitales. Adjunto a la presente le estamos enviando tanto el diagnóstico que sí le corresponde así como el acta de defunción del señor Zacarías. Sinceramente suyos, reciba usted la más distinguida de nuestras consideraciones.
Atentamente
Romeo Lucas García.
Dr. Romeo Lucas García
Gerente general.
Dr. Romeo Lucas García
Gerente general.
–¿Cómo ves?
–Pues pobre cabrón. Qué puta broma.
–No, pero qué bueno que lo sacaron del marasmo y lo echaron al mundo.
–Y, además, ¿quién nos metió aquí, Felipe? Yo no estoy de acuerdo.
–Bueeeeno, pos por mí no importa.
–No, güey, es que además eso de Pecar es ser no ritual, es anagrama de Pterocles Arenarius, qué poca madre.
–¿Y qué es anagrama…?
–Ah qué la chingada…, amargan al anagrama… Toda la literatura son variaciones de anagrama.
–¿Cómo anagrama, de qué?
–Del abecedario.
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